de Carmen Berenguer | Inéditos Un día me hice este moño que vi en una película de la Brigitte Bardot era un nuevo moño iluminando los años sesenta en mi despertar sensual. Es un moño tubular de lado con horquillas unos mechones en el rostro mechas sueltas un desorden unas lianas enrizadas locos adornos sensuales y libertarios. Viendo cine europeo y gringo aprendí el fulgor de los espejos. Tomar el pelo en tus manos y hacer como si estuvieras realizándote. Luego mirar tu rostro y encajarlo en la cabeza usando sutilmente las horquillas. Y como si pensara en ese recogimiento vas reafirmando el rostro indígena tomando un manojo al derecho otro al izquierdo lisos y ondulados como la Diosa del Eros: peinarse era una forma de dialogar en torno al rostro consciente de que no era solo un deseo efímero de parecer ella creada por dios. Quién me habría creado a mí? El dios Lautaro? Hacerse un moño es un arte una estética del objeto ...
( Sembrando Palabras )
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