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Mostrando entradas de 2018

CAMPESINA

JOAN MANUEL  SERRAT INTRO) F Bb C F F Gm C F F                 G     A7              Dm   E        Bb   A golpes el badajo      llamó al amane-cer   y a tí          F     C7                  F camino abajo       camino del taller. F                   G      A7                 Dm   Te busca una sirena        ten cuidado mujer Gm        ...

"Un Lugar Limpio y Bien Iluminado"

Un Cuento de   Ernest Hemingway

EL CARROUSEL DEL FURO

Imagen: switfhorse.blogspot.com JOAN   MANUEL   SERRAT                                G Cuando la llama de la fe se apaga, y los doctores                                            C no hallen la causa de su mal, señoras y señores                                            G sigan la senda de los niños y el perfume a churros que en una nube de algodón dulce      ...

Y Dios creó a la Diosa del Eros del siglo XX

de Carmen Berenguer | Inéditos Un día me hice este moño que vi en una película de la Brigitte Bardot era un nuevo moño iluminando los años sesenta en mi despertar sensual. Es un moño tubular de lado con horquillas unos mechones en el rostro mechas sueltas un desorden unas lianas enrizadas locos adornos sensuales y libertarios. Viendo cine europeo y gringo aprendí el fulgor de los espejos. Tomar el pelo en tus manos y hacer como si estuvieras realizándote. Luego mirar tu rostro y encajarlo en la cabeza usando sutilmente las horquillas. Y como si pensara en ese recogimiento vas reafirmando el rostro indígena tomando un manojo al derecho otro al izquierdo lisos y ondulados como la Diosa del Eros: peinarse era una forma de dialogar en torno al rostro consciente de que no era solo un deseo efímero de parecer ella creada por dios. Quién me habría creado a mí? El dios Lautaro? Hacerse un moño es un arte una estética del objeto ...

Musica Relajante Antiestress, Conciliar el Sueño

Musica Dance Electronica, Relajante

DORMIR EN TIERRA

Imagen:  Manuel Dorantes Dormir en tierra Jose   Revueltas 1 Pesado, con su lento y reptante cansancio bajo el denso calor de la mañana tropical, el río se arrastraba lleno de paz y monotonía en medio de las dos riberas cargadas de vegetación. Era un deslizarse como de aceite tibio, la superficie tersa, pulida, en una atmósfera sin movimiento, que sobre la piel se sentía igual que una sábana gigantesca a la que terminaran de pasar por encima una plancha caliente. Las casitas de madera del puerto, montadas en zancos sobre la orilla del río para quedar a salvo de las crecientes, parecían temblar, con ligeras y cambiantes distorsiones, vistas a través del vaho abrumador, quieto, de un aire que no se movía, de un aire que estaba ahí, empezando, muerto como el agua de un estanque. De las casitas se elevaba trabajosamente, vertical y despacioso, trazando sobre el agresivo azul del cielo una apenas ondulada línea blanca de gis, un humo concreto, corporal, macizo,...